Nuestra historia
Me llamo Gaetano
Esto no empezó con un plan de negocio. Empezó cuando dejé de cuidarme. Te lo cuento.
01
Doce años y las ganas de algo mío
Empecé en la hostelería hace doce años, casi por juego. Entré a trabajar en un restaurante y me enamoré. De la cocina. De poder cocinar y de poder servir. Y sobre todo de lo que pasa alrededor de una mesa cuando se come bien.
Después llegaron los años de gestionar equipos. Y con ellos un deseo que no se me iba de la cabeza: tener algo mío. Algo que no fuera copiar, pegar y colorear, sino que viniera de dentro.
Vine de Italia a Barcelona por el Mediterráneo, por el sol, por cómo se come aquí. Lo encontré, y me quedé.
«Algo que no fuera copiar, pegar y colorear».
02
Iba demasiado rápido
Hubo una época en la que iba demasiado rápido. El trabajo, la vida, mis hábitos.
Y empecé a comer mal. Al comer mal dormía mal. Me despertaba ya cansado y arrastraba ese cansancio todo el día. Igual te suena.
Y estaba claro: tenía que hacer algo.
Cambié la forma de comer. Y cambió todo lo demás. El sueño, la energía, la cabeza.
Lo que descubrí
Somos lo que comemos.
Y comer bien no es tan complicado como parece: es elegir buenos productos, los que el cuerpo te pide.
03
Sano no significa aburrido
Si alguna vez has pensado que comer sano es comer aburrido, normal. Soso, escaso, siempre lo mismo. Aquí es al revés.
Cocinamos cada día lo que nos apetecería comer a nosotros. Si no me lo comería yo, no sale de la cocina.
Y en el menú del día pesamos los ingredientes de cada plato, para que la comida principal de tu día tenga las calorías que le corresponden: entre 700 y 900.
El pan nos lo trae Forn Elias, aquí al lado, abierto desde hace más de un siglo. Su panadero, Enric Badia Elias, quedó segundo del mundo en el Mondial du Pain de 2021. Cuando pruebes la tostada con burrata, el pan es suyo y el pesto rojo es nuestro.
Si eres vegetariano o vegano, no tienes que pedir nada especial: ya está pensado. Y si comes sin gluten, pregúntanos: te decimos qué hay ese día, sin poner cara rara.
04
Las tres piedras
Si te fijas en nuestro logo, son tres piedras en equilibrio. Ninguna es simétrica, ninguna está del todo recta.
Y es a propósito. Tres piedras iguales se sostendrían solas y no contarían nada. Estas se sostienen porque encajan: cada una se apoya en la de abajo tal y como es.
Cuidarse se parece bastante a eso. No es hacerlo todo perfecto ni tener la vida ordenada. Es encontrar un equilibrio que aguante siendo tú, con tus horarios y tus días malos.
Un equilibrio que no es rígido. Se mueve contigo.
Etama es «ámate» al revés.
No lo elegí porque sonara bien. Lo elegí porque es lo que aprendí por el camino. Y porque hay cosas que solo se leen cuando miras hacia atrás.
Aquí no hay prisa. Cuando quieras, te espero.
Gaetano · fundador de Etama
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